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La Nueva Visión de la Agricultura en el Mundo

La visión que tendrá  la producción mundial de agro alimentos, está siendo definida  por un grupo muy reducido de multinacionales, poseedoras de inmenso poder económico que controla el suministro de los distintos recursos productivos. La estrategia escogida para defender sus intereses, consiste  en unificar las directrices para la utilización de los  recursos y controlar su ejecución en  los proyectos productivos. Cada día será más marcada su manipulación sobre el productor del campo, a través de la tecnología  y la información” 

La población que está involucrada en la producción de agro alimentos, se muestra preocupada por que un grupo muy reducido de  empresas tienen el control total de los recursos productivos: biotecnología, tierras, semillas, fertilizantes, agro tóxicos, maquinaria agrícola, financiamiento, seguros, logística para almacenamiento, y transporte, empaque, comercialización nacional e internacional, big data, sistemas de información satelital y sensores, monitoreo remoto a los proyectos productivos, sistematización y automatización. El agua, es quizá lo único que hasta hoy se escapa a su control; sin embargo si analizamos las declaraciones del antiguo CEO de Nestlé, Peter Brabeck que son avaladas por el Banco Mundial, muestran que se inicia una ofensiva frontal para que las Naciones Unidas deroguen la resolución que cataloga el agua como un derecho humano esencial para el goce pleno de la vida y en su lugar se reconozca que se trata sencillamente de un alimento y se permita su privatización.

Cinco corporaciones, dueñas de la biotecnología en el mundo y que conforman un típico caso de oligopolio, lideran esta concentración bajo la batuta de Monsanto, la compañía americana más audaz y controversial de los últimos cien años.      

Un seguimiento a las actividades de la multinacional de San Luis, confirma el roll protagónico que ha jugado en la elaboración de las leyes que regulan los negocios; nunca antes una empresa había tenido tal capacidad para imponer reglas de juego en defensa de sus propios intereses. Un manejo acomodado que viene de tiempo atrás, cuando George Bush padre, fue vicepresidente de Ronald Reagan y posteriormente presidente, mostró al expresidente como gran amigo de Monsanto; su estrecha relación con Robert Shapiro, Director Mundial de la multinacional, le permitió al hábil lobista Michael Taylor, utiliza la llamada puerta giratoria para imponer la reglamentación estatal sobre los cultivos transgénicos. Taylor asesor legal de Monsanto, trabajo para FDA, elaboró las normas regreso a Monsanto como asesor legal  y nuevamente vuelve a  la agencia y termina su tarea.  El lobby, ayudado  por la inmensa capacidad financiera de la multinacional,  logro que las reguladoras  optaran  por flexibilizaran  los requisitos que debían cumplir las compañías del sector biotecnológico.

Años antes, Monsanto había migrado a la biotecnología, después de lograr millonarios beneficios como empresa química, no obstante haber  recibido graves cuestionamientos por ocultar intencionalmente información comprometedora y por falta de transparencia en los resultados de toxicología suministrados a los entes reguladores.  

La manipulación en la data, pretendió desvirtuar, sin conseguirlo, la relación que existía  entre casos de aparición de cáncer y la alta concentración de dioxina,  presente en su herbicida 245T, más conocido como agente naranja,  especialmente formulado para el gobierno y aplicado masivamente sobre poblaciones de combatientes durante la guerra de Vietnam. Casos de cáncer causado por los vertimientos de los desechos de  PCB en la población donde Monsanto tenía su fábrica y que obligo a indemnizar  con cerca setecientos millones dólares a los afectados. En el negocio de los edulcorantes, su producto Aspartame, debió ser retirado del mercado por problemas ocasionados por su utilización.

green city

Años más tarde las entidades gubernamentales también restaron importancia a errores que cometió la multinacional en el desarrollo de las semillas de cultivos transgénicos y justificaron tal actitud en la necesidad de incrementar el liderazgo de Estados Unidos en el concierto mundial de la biotecnología, considerado estratégico para la adecuada atención alimentaria del planeta.

En forma deliberada las reguladoras dieron interpretación acomodada a los reglamentos que buscaban proteger al consumidor y al medio ambiente, privilegiando el interés de Monsanto en su línea biotecnológica; voceros oficiales del gobierno Clinton afirmaron :” el futuro del herbicida Roundap, está estrechamente ligado al éxito de los cultivos transgénicos” y por esta razón no se deben  implementar  políticas muy estrictas”. Lo mismo argumentó FDA en el caso de la hormona transgénica de uso vacuno conocida como Posilac, cuestionada por las mismas entidades por sus consecuencias.

El texto de la etiqueta de Roundap, le origino a Monsanto dos demandas por publicidad engañosa, en USA y otra en Francia ; se anunciaba que el producto una vez aplicado se degradaba, sin embargo, la evidencia obligo a cambiarla  y reconocer que solo el 2 % es biodegradable, después de 28 días de aplicado.

Durante la administración Clinton, el lobby sigue en plena actividad: el  Secretario de Agricultura Dan Glicman reconoce que fue presionado por sus compañeros de gabinete y nuevamente se favorece a la multinacional permitiendo comercializar semillas de soya modificada genéticamente, a pesar de haber  presento como soporte de su investigación, resultados  que no ciertos. No obstante, FDA justificó su autorización en conceptos errados como el principio de la equivalencia sustancial entre la soya convencional y la modificada genéticamente.  Se otorgó el aval Monsanto inicio la  comercialización de la soya transgénica sin que se hubieran aclarado cuestionamientos sobre posibles efectos nocivos en el consumidor.  En el ADN presente en el núcleo de la célula de la semilla de soya, se introdujo un gen procedente de la bacteria B t, que permite que el herbicida Roundap pueda aplicarse  sobre la planta sin ocasionar daño aparente. Hoy la semilla de soya transgénica y otras de maiz, girasol, algodón, canola y de hortalizas se plantan masivamente en Estados Unidos, Asia, Australia, Brasil, Argentina, Paraguay. A pesar de la presión del Reino Unido, los países de la Comunidad Europea no autorizan su utilización.  

El impacto que causo que conocimiento público de estas manipulaciones de Monsanto, en complicidad  con personal de las agencias gubernamentales encargadas de su control, se reflejó en encuestas de recordación de marcas, asociadas directamente al good will de una firma y colocó a la Monsanto en el puesto ochenta y siete entre cien. Bayer con su eslogan “Si es Bayer es bueno”, clasifico en el tercero; muy seguramente este hecho llevo a Monsanto a considerar su compra como forma para mejorar su deteriorada imagen y facilitar la introducción de los transgénicos a la UE; a pesar del monto ofrecido, la alemana considero estratégico su negocio y rechazo la compra.

Monsanto depura el entorno como líder mundial en biotecnología, deja ver que su objetivo es el control integral de los recursos productivos que utiliza el agricultor. Durante los últimos años adquiere la mayor parte de las empresas productoras de semillas para cultivos industriales y de hortalizas; y elimina la competencia para fortalecer el desarrollo de su portafolio Hoy día menos de la cuarta parte queda  fuera de su control. Igualmente, gracias a los estrechos vínculos que mantiene con el gobierno de turno, consigue que las cláusulas de propiedad intelectual se incorporen en los tratados de libre comercio que firma Estados Unidos, incluido NAFTA, no solo protege su negocio sino que blinda la utilización sus materiales.  

Los cultivos transgénicos, se extienden por el mundo, con excepción de la Comunidad Europea que solo ha autorizado el maiz transgénico.

La distribución del mercado cambio: seis corporaciones: Monsanto, Dow y Dupont,  Syngenta, Bayer y Basf con el 100 % de participación, por fusiones se reducen a cuatro: dos en USA, dos en Europa. Dupont se fusiona con Dow Chemical en operación autorizada en USA hace unos años, pero solo aprobada con restricciones recientemente por la Comunidad Europea. ChemChina del grupo Adama adquiere de Syngenta por 43.000 millones de dólares el negocio de biotecnología, agrotoxicos y semillas.; la operación realizada el año pasado solo fue aprobada con restricciones esta semana en la UE; la biotecnologías suiza le dará un vuelco la producción agropecuaria en Asia.

Tras el intento de Monsanto por adquirir a Bayer, la alemana compra a Monsanto por 67.000 millones de dólares en la operación más importante que se ha realizado y se empieza a gestar formar el más importante conglomerado de la producción mundial de agro alimentos.

Sin embargo,  la negociación debe ser aprobada por los respectivos gobiernos y a la luz de las nuevas decisiones tomadas  por la administración Trump se presume que no a ser fácil lograr el aval. Bayer asegura que Estados Unidos no perderá empleos por la negociación se  informó que en caso de no concretarse la negociación, Monsanto recibiría, a título de indemnización mil millones de dólares.

Últimamente, los medios europeos reportan repetidas manifestaciones de consumidores y ambientalista protectores de las abejas, que se hacen para que el Parlamento  Europeo no apruebe la negociación, por considerarla nociva e inconveniente.  

El gobierno Trump, como sus antecesores republicanos, hizo públicas sus intenciones de desregularizar los negocios para favorecer la actividad de sus  empresas y garantizar que las futuras inversiones se hagan en Estados Unidos para generar empleo. Esto indudablemente beneficiaria a Monsanto, en caso de no cerrarse la negociación. 

La nominación de Scott Pruitt, recalcitrante antagonista del cambio climático y en general de las culturas ambientalistas, como director de la EPA, la reducción de un 31% en el presupuesto de la agencia y el anuncio de Trump de no acatar los acuerdos de Paris sobre el calentamiento global, por Obama, confirman que el modus operandi de Monsanto, a pesar de la controversia  que generan y de su mala imagen, van a tener respaldo  gubernamental; además, la posición dominante de Estados Unidos en biotecnología, cercana al 90 % del mercado mundial y lo estratégico del segmento pueden ser para Trump razones suficientes para objetar la negociación.

Mientras esto sucede, el desconcierto y el temor de los trabajadores del campo en todo el mundo, aumenta; sin duda esta situación va a reflejarse en los costos de producción de los cultivos y en posibles limitaciones para la libre producción y comercio de alimentos de origen agropecuario.

La comunidad internacional ambientalista ve con  sorpresa esta nueva etapa de flexibilización; que se a presentar porque aún están sufriendo los daños hechos a los consumidores y al ambiente. Tampoco entiende las recientes declaraciones de Trump de que Estados Unidos no respetara  los compromisos adquiridos por Obama en la cumbre de Paris,  para  favorecer el desarrollo de energías sostenibles; ni el apoyo que dará al uso de combustibles fósiles, petróleo  carbón, cuando se esperaban impuestos a su consumo como medida de apoyo a las fuentes de energia renovables.

El escenario que se ve venir y la necesidad que el consumidor sea informado sobre el origen  de los alimentos que consume, lleva a considerar la producción ecológica como herramienta apropiada para saber que vamos a comer. En todos los países los esfuerzos de emprendimiento e innovación que se hagan para apalancar tecnológicamente al productor deben ser apoyados y bienvenidos. Esta será una forma real para proteger la producción nacional sostenible.